En un día como hoy pero en 1992, falleció el escritor mexicano Rafael Solana y en la misma fecha, en 2002, el lingüista rumano-uruguayo Eugenio Coseriu.
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2.12.13 Verbos defectivos o incompletos.

a) Algunos verbos presentan incompleto su cuadro flexivo. Este hecho, que puede afectar lo mismo a verbos regulares que a irregulares, se produce por causas variadas y está relacionado con diversas categorías gramaticales. Existen determinadas frases en las que no entran más que sujetos con significación de cosa y, por consiguiente, quedan fuera las 1.as y 2.as personas. Así el regular atañer, los irregulares concernir, acontecer, acaecer, etc. Algo semejante ocurre con verbos que en su empleo más corriente se construyen sin sujeto o sin referencia a sujeto: nevar, atardecer, etc. Con los verbos acostumbrar y soler es la categoría del aspecto verbal la que decide la exclusión de los tiempos perfectivos.

b) Algunos verbos se han detenido en su desarrollo, bien por tratarse de vocablos técnicos muy especiales, como ocurre con los latinismos adir y usucapir, o porque desde el principio ha predominado la idea nominal, sobre todo la de persona, y solo o casi solamente ha llegado a emplearse el participio: aguerrido, buido, denegrido, desolado, despavorido, desvaído, embaído ‘ofuscado’, embebecido, empedernido, sarpullido, trascordado.

c) De una serie de verbos en -ir solo están en uso el infinitivo y el participio y de algunos de ellos, además, las formas o algunas de las formas restantes que —lo mismo que el infinitivo y el participio— tienen í inmediatamente después de la raíz. Damos aquí esta serie ordenando los verbos por la vocal de la raíz:


a
:


desabrir
 

fallir
 

manir
‘ablandar’
   


e
:


agredir
 

arrecir
 

aterir
 

preterir
 

transgredir
   


o
:


abolir
 

colorir
 

descolorir
   


u
:


compungir


d) Balbucir, como los verbos en -ir del apartado anterior, ofrece resistencia al empleo de las formas fuertes, si se exceptúa balbuce (Unamuno, Amor y pedagogía, X); (Cuervo, Apuntaciones al lenguaje bogotano, § 318). La dificultad se allana en este caso mediante el empleo del derivado balbucear (siglo XIX, casi tres siglos después de los primeros usos de balbucir), cuya estructura no repugna las formas de acentuación fuerte. De aquí balbucir, balbucido, balbuciendo, balbucimos, balbucí, balbució, balbuciese, balbucid, y por otro lado, balbuceo, balbucea, balbucee, etc. Pero balbucear se emplea algunas veces por balbucir: balbuceó (Valle-Inclán, Gerifaltes de antaño, XVIII); balbuceando (Maragall, 1898, Obras completas: Artículos, II, Barcelona, 1912, pág. 143).

e) Un caso semejante al anterior es el de garantizar, empleado en toda su flexión, pero además para suplir las formas fuertes de garantir, con la diferencia de que garantir se usa muy poco en España, en contraste con los pueblos americanos, que dicen garanto, garantes, etc.